Seguramente te ha pasado: das un sorbo a un café caliente o muerdes un helado y, de repente, sientes un pinchazo agudo y repentino en los dientes. Esa sensación, aunque breve, es una señal de alerta de tu boca que no deberías ignorar.
La sensibilidad dental (o hipersensibilidad dentinaria) es uno de los motivos más frecuentes de consulta, pero lo más importante es saber que no es algo con lo que debas acostumbrarte a vivir.
¿Qué está pasando realmente en tus dientes?
Para entender el dolor, debemos mirar bajo la superficie. El esmalte es la capa externa y dura que protege tus dientes. Debajo de él se encuentra la dentina, que contiene miles de túbulos microscópicos que conectan directamente con el nervio del diente.
Cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae, estos conductos quedan expuestos. Así, los estímulos externos (frío, calor, dulces o incluso el aire) viajan directamente al nervio, provocando ese destello de dolor.
4 Causas comunes de la sensibilidad
1. Cepillado demasiado agresivo: Usar un cepillo de cerdas duras o aplicar demasiada fuerza termina por desgastar el esmalte y dañar las encías.
2. Bruxismo (Rechinar los dientes): Muchas personas aprietan los dientes por estrés, especialmente al dormir. Esto genera microfisuras en el esmalte que exponen la dentina.
3. Consumo de alimentos ácidos: Los refrescos, cítricos y bebidas energéticas pueden erosionar la capa protectora del diente si se consumen con demasiada frecuencia.
4. Retracción gingival: Si las encías se separan del diente (debido a gingivitis o limpiezas deficientes), la raíz queda expuesta, y esta zona no tiene esmalte que la proteja.
¿Cuándo deberías visitar al dentista?
Si bien existen pastas dentales para la sensibilidad, estas solo ayudan a aliviar los síntomas leves. Es fundamental acudir a una revisión si:
El dolor persiste más de un par de semanas.
La sensibilidad se localiza en un solo diente (podría ser una caries o una fractura).
Notas que tus encías están rojas o inflamadas.
Consejos para aliviar la molestia hoy mismo
Cambia tu técnica: Usa un cepillo de cerdas suaves y realiza movimientos circulares sin presionar en exceso.
Evita cambios bruscos de temperatura: Trata de no alternar alimentos muy calientes con bebidas heladas en la misma comida.
Usa productos específicos: Existen geles y pastas desensibilizantes que ayudan a “sellar” esos microconductos de la dentina.